viernes, 27 de noviembre de 2009

EL PRINCIPE FELIZ: OSCAR WILDE

EL PRINCIPE FELIZ: OSCAR WILDE
Fabio Alonso Vaca Luque
Licenciatura en lenguas extrajeras


Oscar Wilde es un escritor irlandés (1854) proveniente de padres acomodados, rodeado de un ambiente artístico y liberal condición que le trajo inconvenientes en el trascurrir de su vida, quizá uno de los indicios que formo a Oscar Wilde para la creación de obras infantiles es la carencia de la misma, pues él y sus hermanos presenciaban conductas adultas consideradas inadecuadas. Creció como un opositor a la autoridad victoriana de la época que emanaba desigualdades, centralización del poder y la riqueza.
El concepto de literatura infantil se acepta y se generaliza a finales del siglo XIX, es decir que lo que hoy consideramos literatura infantil fue en origen, escritos pensados para lectores adultos. Los elementos de pureza, inocencia y moraleja, fueron adjuntados a lo que se considera literatura infantil pero otros elementos como el de oposición social, tendencia estética, sentimiento comunista, propios del pensamiento del escritor Oscar Wilde hacen de sus escritos un reflejo de su pensamiento y de la época.
Contenido en la categoría de literatura infantil EL PRINCIPE FELIZ posee una esencia fuerte de elementos moralizantes, es un cuento donde suscita la caridad y redención religiosa, Dios se presenta como un elemento sanador y justo, alejado de las impurezas del ser humano, Dios está en un, allí ignoto, en donde van a parar los nobles de corazón y bienhechores que no tuvieron regocijo en la tierra. El príncipe y la golondrina desempeñan un papel caritativo muestra de las bondades de la filantropía y a Dios le agradan éstas acciones. Estos son principios de la religión católica y el socialismo, principios con los que Oscar Wilde estaba de acuerdo.
El oro en el cuento es un elemento de riqueza, opulencia y estatus. El príncipe empieza a despellejarse afirmando “...Los hombres creen que el oro puede darles la felicidad...” (pág. 32). La crítica de Oscar Wilde a la sociedad aristócrata del momento es fulminante mostrando que la felicidad del hombre depende de este elemento brillante y que este elemento solo se encuentra en un grupo reducido que maneja el poder, los alcaldes y concejales por ejemplo desprecian al príncipe cuando ya no está revestido en oro, muestra del materialismo de las sociedades. Esta desigualdad es constante en las obras de Wilde, promoviendo como único fin el socialismo recordemos su obra “el alma del hombre bajo el socialismo” añadiendo dice: “...Todo esto, como es natural, cambiará radicalmente con el socialismo. No habrá ya gentes que vivan en pestilentes tugurios, vayan cubiertas de harapos y procreen seres entecos y hambrientos, en circunstancias imposibles y en un ambiente inmundo. La seguridad y la armonía de la sociedad no dependerán como hasta hoy, del estado del tiempo.” Es interesante la esencia íntima de este cuento infantil pues esta llena de unos elementos políticos y religiosos propios de las rivalidades entre adultos.

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